7/2/13

Mi Buenos Aires querido,...¿Bailás?


¿Qué mejor lugar de referencia que Buenos Aires para hablar de TANGO?

Tenemos una semana para hacer un recorrido básico y conocer algunos de los lugares más imprescindibles para bailar y practicar tango en la ciudad de Buenos Aires; y entre las tantas posibilidades que tenemos, hemos de hacer una selección. ¡Dura tarea!
Las propuestas, como hemos dicho, son muchas, y a pesar de que íbamos con nuestra ruta planificada, finalmente ya se sabe,...los planes van modificándose a medida que vamos entrando en el ambiente y nos acercamos a gente, ya sea conocida o bien la que vamos conociendo sobre la marcha. La improvisación nos depara 7 dias de muuuuchas sorpresas...

Llegamos el domingo y nos decidimos por comenzar con una cita ineludible en "La Viruta", milonga tradicional y reconocida mundialmente. Pero hoy vamos más pronto para disfrutar de una clase de tango seguida de una de rock. Mucha gente, muchos niveles y muchos profesores. Después, práctica y milonga que combina tandas de rock, tango, milongas y valses.
Los tangueros más experimentados comienzan a llegar a partir de la 1:00-1:30h, por lo que cabe ser un iniciado y poder bailar allí las primeras horas de la noche con gente de un nivel más asequible.
A partir de las 3:00am nos acercamos a la milonga "Porteño y Bailarín", en la que podemos bailar hasta pasadas la 4:00am y allí sí, el nivel impone y los bailarines que encontramos son, muchos de ellos,  profesionales del tango.

El lunes optamos por comenzar con una práctica en el Club "Villa Malcolm": "El Motivo". Lleno de gente joven y muy informal. No hay tandas sino música ininterrumpida en un ambiente ideal para ir "entrando" en materia antes de arrancar con la noche tanguera. No es una milonga tradicional, pero nos gusta su ambiente y además nos permite acercarnos caminando, pasada la medianoche, a un lugar de visita obligada: La "Parakultural", en el reconocido "Salón Canning"; ahí sí, la tradición y los códigos mandan.  Piso de madera impecable, mesitas repletas de tangueros de siempre, tangueros de hoy, tangueros de otros lares,...pero las formas son sagradas: vestuario impecable, códigos de circulación en la pista de baile, ...¡Ah!, y ten en cuenta que si no levantas la vista, no bailás.

El martes llega a nuestros oidos que el gran Pablo Verón finaliza hoy una tanda de clases que imparte en Buenos Aires antes de partir de gira. Y en una sala llamada "Juvenil", acá en la calle Corrientes, tenemos el placer de disfrutar de una clase grupal con un "monstruo" del tango internacional; ¡todo un lujo!.  Más tarde,  el genial guitarrista Alejo de los Reyes, un buen amigo que conocimos en nuestra ciudad (Barcelona), nos acompaña a una milonga nueva, muy alternativa y familiar: "La Ventanita de Arrabal" una de las sorpresas inesperadas fruto de nuestra improvisación. Una portería bien chiquita a la que debes llamar para que alguien te atienda. Un tramo de escalera que accede directamente a un piso convertido en pequeño restaurante bohemio, con salas para clases y milongas, zonas para charlar y tomarse algo en compañía, ; clases previas de tango y práctica-milonga con música en vivo. Gente joven y con muchas ganas de bailar, escuchar y compartir.
Este lugar nos sorprendió por su calidez y originalidad hasta en los lugares más insospechados. Podéis juzgarlo vosotros mismos, porque no nos hemos podido resistir a mostraros algo de lo que vimos.

Pero la noche no acaba aquí y continuamos bailando en la Milonga "Práctica 8", donde apuramos las últimas horas de la noche tanguera porteña.

El miércoles escogemos comenzar en "Villa Malcolm" a las 21:00 con una clase grupal (muy interesante, por cierto), con Ruben Veliz y Sabrina, unos grandes profesionales del tango y, por nuestra reciente experiencia, grandes maestros. Acto seguido, en el mismo espacio (que los lunes alberga la práctica "El Motivo"), da comienzo la milonga "Fruto Dulce" . Cenamos allí mismo y comienza a llegar la gente: aficionados, experimentados, maestros de hoy y "maestrísimos" consagrados, jóvenes, no tan jóvenes, con traje, con jeans, con minifaldas o shorts, con vestidos largos,...hasta que la pista está en plena ebullición. Cupo completo a la 1:00; no cabe un alfiler.
Exhibición incluida y baile hasta las 2:45am.
Para continuar la noche hoy es un día bueno para acercarse una vez más a "La VIruta"; ubicada a unos metros de "Villa Malcolm". Caminamos hasta allí para acabar la noche, y nos damos cuenta que hemos elegido bien. Toda la gente con la que habíamos bailado hace un momento se ha congregado allí, ésta y mucha más que acuden desde diferentes milongas de la ciudad. Además, hoy es víspera de feriado en Buenos Aires y eso hace que la ciudad "hierva" y las milongas estén muy concurridas.

Ya es jueves. Hoy nos toca al barrio de San Telmo. Nos han sugerido una ruta "gastronomico-tanguera" y cenamos en "El Desnivel"; restaurante típico de comida de parrilla, informal y económico. Al más estilo porteño. Y para muestra, unas imágenes representativas del lugar.

Y del restaurante a la milonga-práctica "Cochabamba", en el "Club General Belgrano" lugar donde aprendieron y/o innovaron muchos de los grandes maestros que conocemos: Pepito Avellaneda fue el primero, pero le siguieron otros: Efraín Ordóñez, Gustavo Naveira con Olga Bessio, Mingo Pugliese con Esther,...Milonga que recomendamos como imprescindible por su ambiente, pero además por ser un lugar histórico en el mundo del tango. Hasta las 3:00am y...hoy finalizamos aquí. ¡A descansar un poco para mañana!.



Estamos llegando al final de nuestra semana y estamos agotados, pero vamos a hacer un sprint final para aprovechar la visita, que si bien corta, fue muy intensa. Es viernes y a las 4:00pm da comienzo una práctica asistida para todo aquel que guste: "Cheek to cheek" en la Avda Corrientes 4534,  en la sala "Juvenil", y hasta las 19:00pm practicamos y tenemos la posibilidad de contar con distintos profesores que están allí para atendernos. Gente joven y ambiente muy informal.




Ya pasada la medianoche, repetimos con "Parakultural" en el "Salón Canning". La ventaja es que hoy tenemos mesa preferencial en primera fila gracias a nuestro amigo Abel Sanabria, periodista y un erudito del tango habitual de las mejores milongas porteñas y con el que hemos podido disfrutar charlando y bailando tango. En primera fila controlamos todo el perímetro de la pista, rodeado de mesitas con "viejos milongueros", algunos de esos, auténticos, de los que bailan y son los verdaderos "dueños y señores" de la milonga. Pero ¡cuidado!, porque también hay "impostores" camuflados y es importante no dejarse engañar por las apariencias.

Último día en la ciudad y no queremos irnos sin aprovechar la noche hasta el último minuto.
De milonga en milonga amanecemos bailando:
La milonga de "La Glorieta", en Belgrano es una opción en un parque al aire libre, que nos recuerda a las glorietas por las que hemos bailado en Barcelona y Ginebra, pero ésta mucho más grande. Está abarrotada de gente que baila de 19:00 a 22:00. Puntuales, a las 22:00 acaba la música y la gente deja el lugar vacío.




Nos dirigimos a "Sunderland"; otra de las imprescindibles por su historia: una de las más antiguas y tradicionales. Llegamos pronto y aprovechamos para cenar mientras profesores y alumnos acaban su clase antes de dar comienzo a la milonga. 
Público de edad más bien avanzada y muy tradicional. Hoy hemos tenido el honor de encontrarnos con un milonguero muy reconocido: El Chino Perico, y con un bailarín que ha ostentado el título de campeón del mundo de tango "Fabián Peralta" entre otros.
Bailamos hasta las 3:00am porque a partir de las 3:30 queremos estar en "La Viruta" para bailar en una pista llena hasta los topes y tomar el desayuno de rigor a partir de las 4:30am que es cuando recién llegan las medias lunas que bañamos en café con leche y chocolate.
Antes de finalizar la milonga todo el ritual de tandas hasta la pieza final que avisa que acabó la magia: "La cumparsita" suena, las luces se encienden y la magia desaparece hasta nuevo aviso.

Tomamos el coche y nos dirigimos a agarrar las maletas para conducir, directamente, al aeropuerto.

Con ilusión por volver en un futuro próximo, dejamos Buenos Aires y echamos una última ojeada a vista de pájaro...el avión ya ha despegado y miramos por la ventana, como para despedirnos, balbuceando un: "Hasta pronto".